Una inocente virgen es secuestrada por una secta sádica donde la penetración brutal es el ritual de iniciación. El sumo sacerdote, con su enorme verga, exige sumisión total: debe chupar como una zorra y ofrecer su coño apretado para ser reventado sin piedad.
Su agujero será destrozado por la polla del líder hasta quedar completamente abierto, alcanzando el éxtasis supremo y uniéndose a las seguidoras más depravadas. Una ceremonia de putaria extrema donde la obediencia se paga con orgasmos violentos y penetraciones salvajes.
Rubia sumisa se entrega como esclava sexual de la secta
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