¿Cansada de jugar sola? Esta zorrita rebelde cambió su mando por la polla enorme de su papá. Su adicción al videojuego se transformó en vicio por la leche caliente de su progenitor, chupando con ansias hasta tragar cada última gota.
Pero la putada no termina ahí: su hermana también cae en la trampa y ambas perras terminan empapadas de semen, descubriendo su lado más perverso. Incesto familiar a todo dar, con estas malcriadas convertidas en adictas al sexo salvaje que llevaban dentro.
Papás follan sin piedad a sus hijas adictas a los videojuegos
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