Esta guarra cachonda ansiaba una polla enorme que la follase sin piedad. Su novio, conocedor de sus fantasías más sucias, preparó la trampa perfecta: vendada por completo, la zorra creía que era su pareja quien le lamía el coño con pasión, pero en realidad era un desconocido devorando su concha.
Al sentir una verga gigante penetrándola hasta el fondo, descubre el engaño... y en lugar de parar, suelta una sonrisa perversa. Empuja su culito con ganas, disfrutando cada embestida aún más mojada y sin vergüenza. ¡Esta puta no puede tener suficiente!
Dale como perra en celo, que te rompan el culo a vergazos.
- Views: 4
