Imagínate la envidia del barrio: una vecina zorra de melena rubia y un culazo de infarto provocando al marido caliente cada maldito día. Este cornudo, vigilado por su jefa, aguanta la calentura hasta que la guarra le ofrece su coño jugoso y no puede evitarlo.
Se la folla como animal, dándole duro contra la pared, metiéndole la verga hasta el fondo mientras ella grita de placer. Una cogida brutal, llena de riesgo y morbo, donde el muy cabrón arriesga sus huevos por un polvo ardiente con la puta más sabrosa de la cuadra.
Follando a mi vecino mientras su esposa no está – ¡El cabrón no pudo resistirse!
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