¡Puta locura en un almacén abandonado! Rissa May, una zorra caliente, se mete entre los pasillos oscuros para tocarse sin parar, mojándose toda. Pero un vigilante cachondo la descubre y, en vez de echarla, la regaña a gritos y la obliga a pedir perdón chupándole la verga como una perra en celo.
Usa sus tetas enormes para una cubana que lo vuelve loco, y luego la monta a todo dar: primero a caballo, dándole duro, y después en cuatro, reventándole el coño hasta llenarla de leche. Esta guarra se va más que satisfecha, con las piernas temblorosas y gimiendo como una maldita.
Pillan a la guarra ladrona y la follan duro en el almacén
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