Una zorra caliente como Penelope Kay no puede esconder sus perversiones. Su hermanastro la pilla en plena llamada erótica, tocándose y gimiendo como la golfa que es. ¿Su castigo? Ser chantajeada para convertirse en su puta personal, arrodillándose para chupar una polla enorme hasta ahogarse, tragando cada centímetro con ansias.
Pero esto solo calienta al cabrón, que exige más. La embiste con una brutalidad salvaje, follándola hasta hacerla perder la cabeza. La perra sumisa gime de placer, completamente reventada y rogando por más. Una escena de pura lujuria donde la puta olvida hasta su nombre, dominada por un macho que no conoce límites.
Hermano pervertido sorprende a su hermanita masturbándose y la chantajea para coger
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