Espiar a esta zorra en la ducha fue el mejor error que pude cometer. Al verme, Kitty Caprice no se enfadó, me miró con esa sonrisa perversa y sin mediar palabra se arrodilló para darme una mamada brutal que me dejó temblando. Su marido cornudo ni en sus sueños más húmedos la folla así.
La arrastré a la cama, agarrándola del cuello mientras le metía mi polla con una ferocidad que la hizo gemir como una puta en celo. No paraba de gritar que le diera más duro, que su esposo nunca la había llenado así. Terminó completamente reventada, chorreando leche y pidiendo otra ronda. Esta guarra no se cansa de follar.
Mamada Caliente en la Ducha con la Madura Kitty Caprice
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