¡Dos estudiantes calientes liberando estrés a todo meter! Él no podía sacarle el ojo de encima a ese culo perfecto y supo cómo calmar sus ansias de placer. La chica, más mojada que una almeja, se puso de rodillas y le suplicó por esa polla enorme que tanto deseaba.
El follada fue una auténtica locura, con gemidos que retumbaban en la habitación. Él le metió sin piedad, dándole duro por ese coño empapado hasta hacerla gritar como una puta en celo. Una cogida salvaje que acabó con ambos explotando de placer.
Escolara zumbida: mi compañera recibe una buena follada en clase
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