¡Esta zorra adicta al gym no pudo resistirse a la enorme verga de su entrenador personal! Cuando él le propuso una "sesión extra", su coño ardiente ya estaba chorreando de ganas. El macho alfa la empotró con fuerza salvaje contra las máquinas, follándola sin compasión mientras ella gritaba como una perra en celo.
Cada embestida hacía explotar su interior, liberando una descarga brutal de endorfinas y placer. Esta puta no quería que terminara, deseando que su agujero siguiera siendo reventado por esa verga que la volvía loca. Una auténtica sesión de sudor, gemidos y pura lujuria en el gimnasio.
Duro entrenamiento: follada salvaje de la deportista por su potente instructor
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