¡Qué escena más caliente! El cornudo marido de Daisy Bean llega a casa y se encuentra a su zorra de esposa siendo follada como una perra por un amante negro de verga enorme. La puta gemía a todo pulmón, empinada a cuatro patas y tomando leche como si no hubiera un mañana.
En vez de enfurecerse, al mariquita le encendió la morbosidad y se sentó a disfrutar del espectáculo. No pudo resistir ver cómo su mujer se convertía en la guarra complaciente que siempre fue, recibiendo una cogida brutal que dejó a todos con ganas de más.

