Esta zorra asiática sumisa del equipo de baloncesto es chantajeada sin piedad por un macho musculoso. Le exige sexo brutal o arruinará su carrera. ¡Y ella, toda una puta sumisa, accede a sus más oscuros deseos!
Recién terminado el partido, aún con el uniforme empapado en sudor, abre las piernas en el vestuario para ser follada como una perra. El deportista la penetra con fuerza bruta, clavándosela sin piedad hasta vaciar sus huevos en una corrida salvaje que la deja llena de leche y completamente usada.
