¡Kay Lovely, la fogata empleada doméstica, va a conseguir su aumento a base de mamadas y cogidas brutales! Esta zorra sin tanga y con falda corta se arrodilla para chupar la polla de su jefe con una pericia que vuelve loco a cualquier hombre.
Ryan McLane, excitado por las artes perversas de esta guarra, la agarra a cuatro patas y le da una follada salvaje que hace retumbar toda la oficina. Kay recibe toda la verga que merece y su recompensa: un ascenso bien ganado a base de sudor, gemidos y semen.
Jefa cachonda revienta a su empleado en la oficina a toda leche
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