La madura Yenifer Chacón, con sus tatuajes y piercings en los pezones, se cree una puta dominante. Pero todo cambia cuando el jovencito hijo de su amiga le clava su enorme verga. Convertida en su perra sumisa, le chupa la polla con desesperación antes de que él la domine con brutalidad.
La folla salvajemente frente al espejo: la sujeta del cuello, le abofetea la cara y le destroza el culo para que contemple su propia expresión de dolor entre gritos de placer. Una escena de pura lujuria y sumisión donde la madura guarra descubre su verdadero lugar.

