Esta guarra caliente amaneció con las ganas de un machote que la reventara en un hotel de mala muerte. Su coño empapado ya pedía a gritos una buena verga que la llenara por completo, deseando una cogida lenta y sucia que la dejara sin aliento.
La penetración fue brutal desde el inicio, sintiendo cada centímetro de esa polla dura que la atravesaba sin piedad. Terminó siendo follada salvajemente, con una intensidad que hizo que gritara de placer mientras su cuerpo se convulsionaba con cada embestida bestial.
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