La ardiente zorra pelirroja Lucia Fernandez regresa con pura lujuria, desesperada por esa verga negra gigante que una vez la dejó temblando. Esta perra insaciable abre sus piernas y su boca ansiosa, suplicando cada centímetro de esa polla dura como una roca. Gime como una puta en celo mientras la embisten sin piedad, sintiendo cómo la llenan por completo.
Chupa con una habilidad que vuelve loco a cualquiera, hasta que recibe chorros de semen caliente en su cara y su boca, cumpliendo su fantasía más guarra. No para de gritar de placer, completamente dominada y satisfecha, en un éxtasis puro y obsceno.
