¡Esta zorra rubia está a punto de vivir el fin de semana más caliente y pervertido de su vida! Su propio padre, un viejo depravado, le da un caramelo en el tren que la vuelve loca de deseo, con un calor insoportable entre las piernas. Sin poder contenerse, el cabrón le manosea las tetas con fuerza antes de llevarla a unas termas.
Allí, usa un spray para dejar inconsciente a esta puta y darle una mamada profunda que la hace gemir como una perra. La viola sin piedad todo el fin de semana, satisfaciendo sus fantasías más oscuras. Una orgía de lujuria donde el viejo pervertido aprovecha cada segundo para follársela sin límites.
Madre y sus hijas se turnan para mamar la polla
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