¡Nikki Sweet se transforma en una zorra desatada frente a su propio padre! Cansada de que la traten como una niña inocente, esta guarra exhibe sin vergüenza sus tetas perfectas y empieza a provocarlo con un descaro que calienta la sangre. Su boca sensual no se resiste y termina chupándole la polla con una desesperación que solo una hija puta puede mostrar.
El padre, al descubrir la perra cachonda que es su hija, no puede contenerse y la folla con una intensidad brutal, dándole una cogida salvaje que jamás le dio a su esposa. Una escena de incesto caliente donde la lujuridad y el morbo llegan al extremo.
