El abuelo pervertido no pudo contener su lujuria cuando Celestina llegó a su casa. Con excusas de dar consejos, el viejo verde se arrimaba para rozar su cuerpo, hasta que la engañó para tumbarla en el sofá. Allí, hundió su cara en el culo de la joven para masturbarse con desesperación, deseando follarla sin piedad.
Celestina pronto descubrió sus malditas intenciones, pero la cachondez del anciano era tan avasalladora que terminó cediendo. Acceptó que se la follara con brutalidad salvaje, consolándose pensando que sería solo esa única y caliente vez de pura puteria.
Abuela cachonda se entrega a una follada salvaje sin soltarla ni un segundo
- Views: 5
