¡Esta zorra gamer es una adicta al sexo y a los videojuegos! Ni siquiera cuando su novio le frota la verga en los labios para calentarla abandona la partida. Mientras él se pone detrás y empieza a follársela a cuatro patas, esta putita sigue concentrada en la pantalla, gimiendo cada vez que la empotra más fuerte.
Al novio le da igual si ella llega al clímax o no; solo quiere vaciar sus huevos. Saca su polla del coño mojado y le cubre las nalgas con un chorro de leche caliente. Una escena ardiente que demuestra que la puteria y el vicio pueden ir de la mano.
Dejó que se la culasen por perder la partida. ¡Qué golfa!
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