Este depravado cabrón ha convertido a su amiga de la infancia en su puta personal y sumisa. Soñaba con esto desde niño y ahora la folla sin piedad, día y noche, como su esclava sexual obediente.
La tiene como su juguete favorito, satisfaciendo todas sus perversiones más oscuras y deseos más enfermos. No hay límites para esta zorra que vive para servirle y cumplir sus fantasías más depravadas.
Sumisa follada sin límites: obediencia y lujuria en cada hueco
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